Entrevistas

EL TSUNAMI TECNOLÓGICO QUE SACUDE LAS MICROFINANZAS PERUANAS: “O LO TOMAS O LO TOMAS”

Jenry Hidalgo, vicepresidente de Caja Trujillo, advierte que la banca digital y la inteligencia artificial llegaron para transformarlo todo.

Jenry Hidalgo Lama conoce las microfinanzas de cerca y de muy cerca. Se forjó en ese terreno donde se lucha palmo a palmo por un cliente, luego gerenció una de estas instituciones y ahora es vicepresidente del directorio de Caja Trujillo, desde donde analiza con una mezcla de prudencia y asombro el tsunami tecnológico que está redefiniendo las reglas del juego microfinanciero en el Perú. «La tecnología arrasa», sentencia sin rodeos.

También ha liderado cajas rurales, Entidades de Desarrollo para la Pequeña y Microempresa (Edpymes) y ONG vinculadas al rubro microfinanciero.

«(La tecnología) podría, entre comillas, ‘deshumanizar un poco las microfinanzas’, pero a la vez incrementa la productividad, hace más rápido, más simple y más flexible el proceso transaccional», plantea.

Otros de los campos profesionales en los que se desarrolla Hidalgo Lama son la docencia e investigación. dicta clases en la Universidad Privada Antenor Orrego y, además, está inscrito como investigador en el Registro Nacional Científico, Tecnológico y de Innovación Tecnológica del Perú (Renacyt). En el mundo académico, esta certificación valida la producción científica, formación académica y contribución a la innovación del profesional.

—Salimos de un proceso electoral superpolarizado, que es el reflejo de una situación caótica y peligrosa del Perú actual. ¿Cómo afecta este contexto a las microfinanzas?

—El aspecto político, sin duda, afecta al riesgo financiero y del mercado. El termómetro de las economías es el sistema financiero. La liquidez de un país se ve afectada por su mayor riesgo y ello desencadena que el dinero que ingresa del extranjero tenga un costo superior. Las microfinancieras que trabajan con deuda del exterior resultan afectadas. Por otro lado, a más pobreza, más morosidad.

—La política afecta a los ingresos de las personas. ¿Cómo se traduce eso en el día a día de las cajas?

—Disminuye el consumo, y a más pobreza, mayor necesidad de créditos. Pero estos créditos se ofrecen con una alta tasa de interés a fin de evitar cualquier impacto negativo para las instituciones.

—Pero ¿qué dicen las cifras? ¿Esta tormenta política-electoral ha afectado de manera significativa al Perú o se sigue viviendo la idea de que la política y la economía se desarrollan en cuerdas separadas?

—Si damos un repaso ligero a las estadísticas que están publicadas en la Superintendencia de Banca y Seguros, no se aprecia un impacto negativo. Es más, las microfinancieras están alcanzando utilidades superiores al año pasado. Entonces, al parecer, como usted dice, la política y la economía están caminando por cuerdas separadas.

—El Congreso de la República saliente tomó una decisión que afecta al gobierno de las cajas municipales. Explíquenos.

—El Congreso aprobó que el Ministerio de la Promoción elegirá al representante de la Asociación de Pequeñas y Medianos Empresarios Industriales del Perú (Apemype) en el directorio de las cajas municipales. Es una decisión que afecta sobremanera. A este director lo elegían las instituciones microfinancieras agrupadas en la Apemype. Es decir, regionalmente. Ahora se hará desde el centralismo de Lima, muy lejano de la realidad y con un desconocimiento de las necesidades de las microfinancieras.

Tiempos modernos

—Doctor Hidalgo, hablemos del tema de las nuevas tecnologías vinculadas a la microfinanzas. Evidentemente, hay aspectos positivos y negativos, ¿verdad?

—Es un balance.

—¿Cuáles son los aspectos positivos de que cada vez se incorporen más tecnologías al proceso de crédito de la microfinanza?

—Antiguamente, se preguntaba quién tiene el mejor producto y quién la mejor calidad de servicio. Ahora, ¿quién tiene la mejor aplicación? Entonces, los bancos y  las microfinancieras, en el breve plazo, tienen que convertirse en la mejor aplicación digital para sus clientes. Indistintamente del tipo de tecnología que utilicen. Ello podría, entre comillas, «deshumanizar un poco las microfinanzas», pero a la vez incrementa la productividad, hace más rápido, más simple y más flexible el proceso transaccional.

—Una de las características de las microfinanzas es el contacto humano, el cara a cara del cliente y la entidad, la personalización de los créditos. ¿La tecnología no socava esta relación?

—Pero la tecnología arrasa, es un tsunami. Antes te operaba el médico, ahora lo hacen los robots. Es cierto, el médico está presente, pero las máquinas le facilitan la labor. Otro concepto, hay hoteles que se administran desde la China y físicamente están en Estados Unidos.

—El Perú es un país fracturado con una brecha digital muy profunda. Y no estamos hablando de la población que vive alejada en la sierra o selva, sino en las ciudades costeñas, donde viven personas que no tienen acceso, por ejemplo, a internet. ¿Incorporar más tecnología no abriría más grietas?

—De que va a repercutir, repercutirá; pero ahora puede dar una propina a un mendigo a través de Yape. Esa es una realidad. La tecnología está permitiendo la inclusión, la interoperatividad, está haciendo más plana y omnimodal las finanzas. Ya se habla ahora de omnicanalidad: puedes transar desde cualquier parte del mundo.

—Es un panorama bastante atractivo, pero también debe existir su riesgo.

—El gran riesgo es que algunas microfinancieras tienen más recursos que otras y pueden captar los mejores talentos y comprar las mejores tecnologías. Ya no se precisa tener diseñadores de software porque con la inteligencia artificial lo haces todo. De un día para otro está cambiando la tecnología de las microfinancieras.

—¿Cuál es la realidad de las microfinancieras en el Perú respecto al empleo de tecnologías en comparación con la región?

—Sin duda, ha mejorado. De cada 100 créditos que desembolsa la Caja de Arequipa, 40 son digitales. En Caja Trujillo ya estamos también in crescendo.

No solamente en crédito, sino, también, en ahorros. Podemos apalancarnos o tener más captaciones por la vía digital. Entonces, la tecnología es un tsunami, como te dije al comienzo, si no corremos, si no nos coberturamos salimos del mercado.

—Pero también esta situación demanda una responsabilidad. Es decir, aprovechar lo positivo, pero atender los problemas que acarrea la incorporación de más tecnología.

—Es que ya no tiene solución. La tecnología no te está dando opciones. O lo tomas o lo tomas. También, hay otro elemento a tomar en consideración: la obsolescencia es más rápida. En ese momento se puede incorporar alguna tecnología y, a la vuelta de seis meses, no sirve. Por eso también se está utilizando aplicaciones descartables y de fácil modulación.

Retos de la microfinancieras peruanas

—Doctor, ¿y qué otros desafíos enfrenta el sistema microfinanciero en el Perú?

—El gran desafío, sin duda, siempre será la gestión o la capacidad que tengan los microempresarios para capear todo este complicado entorno político, social, económico, ambiental que envuelve al Perú. Un ejemplo, los fraudes, que ahora son millonarios. Un descuido de tu celular y te quedas sin ahorros. Puedes tomar un crédito que el banco más exitoso del Perú te dio en 30 segundos porque ya tienes la línea preaprobada que ni siquiera solicitaste.

—La competencia, también, es cada vez más intensa.

—Otro desafío fuerte y muy potente es la regulación, la incorporación de la competencia de bancos digitales y startups financieras. Ahora estamos hablando de open finance, finanzas abiertas. Falta regulación y la poca que está saliendo es hipercompleja, que obliga a las instituciones microfinancieras a competir con los más avanzados del mundo. Vamos a tener a Revolut (banco 100 % digital) en poco tiempo. Entonces, la gran pregunta es, ¿por qué algunos países no abren su sistema financiero — solamente están tecnificándolo y protegiendo a nivel interno— y nosotros estamos muy open? Somos demasiado liberales o somos ingenuos o existe alguna situación subyacente que no hemos identificado. No debemos caminar a esa velocidad. Siempre hay que proteger los capitales nacionales.

—Y en ese contexto, aparece la disminución de la tasa de interés

—Esa es otra verdad que hay que investigar —obviamente nosotros tenemos algún material—: ¿realmente están cayendo las tasas de interés? Los grandes funcionarios de las instituciones que están al servicio de las microfinancieras, nos dicen que se hace para permitir la libre competencia y que favorezca al microempresario. Pero no es tan cierto porque las tasas de interés no están bajando. El Congreso debe hacer su parte y regular. Fíjese, Alemania, que es un país potente que defiende mucho sus microfinancieras, para darle permiso a instituciones externas de Europa, su consejo de administración se toma mucho tiempo, lo reflexiona mucho, pero acá nosotros ya tenemos startups y a bancos como Revolut, al New Bank compitiendo o a punto de competir.

—La seguridad ciudadana traspasa todas las esferas en el norte del Perú. ¿Cómo capea este fenómeno el sector microfinanciero?

—Las empresas digitales que están llegando no van a asumir ese riesgo. Allí hay otro elemento subyacente y oscuro. ¿Dónde voy a reclamar en el eventual caso de que la delincuencia violente, por ejemplo, mis tarjetas? Entonces, por ahí considero que las microfinancieras tienen algún saldo a favor porque  seguirán siendo humanas y utilizarán la inteligencia artificial y otro tipo de tecnología siempre al servicio de las personas.